#7 Mi primera vez trabajando con Romeo Santos.
Hay proyectos…
y hay momentos que marcan una etapa.
Este fue uno de ellos.
La oportunidad llegó a través de Alexis (altoonsdesigns), quien lideraba la dirección creativa detrás de este concepto. Desde el primer momento entendí que no era solo ejecutar una idea. Era darle forma a algo que tenía que sentirse al nivel del artista. Nos reunimos, desarrollamos el concepto y lo llevamos completo. Cuando lo presentamos, la aprobación fue inmediata.
Ahí empezó todo.
El reto era claro: tiempo limitado, locación en Nueva York y un crew extremadamente reducido. Pero eso no era una desventaja, era parte del proceso. Llamé a mi gente. Sin pensarlo dos veces, dijeron que sí. Un equipo pequeño… pero completamente alineado.
En este proyecto asumí el rol de director, pero como siempre, me involucré completamente en lo visual. Tenía claro el lenguaje que quería construir.
Decidí trabajar con ópticas Masterbuilt: piezas únicas, con carácter, con el “look” que estaba buscando. Para mí, el equipo no es solo técnico. Es parte de cómo se siente la historia.
La preproducción fue clave.
Shot list, storyboard, paleta de colores… todo definido. Pero sabíamos que con un crew así, la ejecución iba a exigir más de cada uno.
Y así fue.
Hubo momentos donde todos tuvimos que hacer de todo. Especialmente en el último location, donde el espacio complicó el esquema de iluminación.
Pero ahí es donde realmente se prueba el equipo. El día de rodaje Romeo dejó algo claro desde el inicio.
Nos dijo que estaría listo a las 6:45am.
A las 6:40 ya estaba sentado en la guagua.
Para mí, la puntualidad no es un detalle.
Es respeto por el proceso. Y cuando eso está alineado desde arriba… todo fluye distinto.
La filmación salió exactamente como la habíamos planificado.
Y cuando terminamos, sentimos algo que no siempre pasa: Orgullo real por la pieza.
Tanto, que decidimos quedarnos un día más en Nueva York… simplemente para disfrutar el momento.
De vuelta en Puerto Rico, comenzó la postproducción.
Como en la mayoría de mis proyectos, trabajé este proceso desde DAIRECTOR.
Soy exigente con esa etapa.
Porque ahí es donde todo toma su forma final. La edición fluyó rápido. La primera revisión requirió cambios mínimos.
Y algo que valoro mucho: Romeo es un artista abierto a ideas.
Si llegas con una visión clara, escucha.
Si tienes criterio, lo respeta.
Hubo un momento que se me quedó.
Después de enviar dos versiones, me llamó y me preguntó:
“¿Cuál te gusta más a ti?”
No cuál funcionaba mejor.
No cuál era más comercial.
A mí.
Ahí entendí algo.
El arte no está hecho para quedarse en un solo lugar.
Está hecho para evolucionar a través de otras miradas.
Cuando finalizamos la edición y el color,
Romeo envió el voice over final.
Se aprobó.
Y la pieza salió.
Hay proyectos que suman.
Y hay otros que redefinen.
Este fue uno de esos.